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BÉSAME...

 

 

 

 

 

 

Bésame despacio y suavemente,
con la tierna dulzura que tú sabes.
Bésame sin prisa, lentamente...

Une tus labios rezumantes de ambrosía
con mis labios, maduros, ya cansados.
Besame la boca, vida mía
poco a poco, con ternura, despacito,
mientras nuestros labios se acarician
gozando de placeres infinitos...

Y cuando ya esté embriagado por tus besos
no retires tu boca de la mía,
deja que acaricie tu bella dentadura
mimando suavemente las perlas que la engarzan,
adornando tu boca limpia y pura.

Déjame que aspire el dulce aliento
que emana de tu boca tan querida.
Que ese aroma que tus labios solo exhalan,
a mi me da la vida.

Bésame, mi amor, pues con tus besos
vas curando tiernamente mis heridas,
y vuelvo a recobrar con más fuerza, si cabe,
las ganas de vivir que ya creí perdidas...

Bésame cada día, cada hora, cada instante
que yo nunca me canso de tus besos.
Bésame, mi hermosa mujercita y tierna amante.
Ofréceme mil veces tu boca tan amada...
que es lo único que alegra y da sentido
a una vida que sin ti no sería nada...

 


© Antonio Pardal Rivas

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