ETERNIDAD

 

 

 

 

 

 

Diez años nos dimos entonces...
Diez años de dicha y amor...
Pensabamos ambos, cual tontos ilusos,
que con el transcurso de tan largo tiempo,
se ajaría la flor.

¡Era tanto tiempo de dicha infinita!
Con esos diez años de besos y flores
creímos tú y yo que esto acabaría,
que en esos diez años que nos dimos ambos,
la ilusión se iría...

Yo ya era maduro y tú eras muy joven.
Por eso te dije: tan solo te ofrezco
diez años que valgan por toda una vida,
creyendo que al paso de tan largo tiempo,
tú te cansarías...

Pero hemos doblado tan largo periodo
y cada minuto que seguimos juntos
aumenta imparable nuestra gran pasión.
¡Ya solo, al mirarnos nos duele de dicha,
hasta el corazón!

¡Que error más enorme sufrimos los dos,
fijándole un término corto a lo inmenso!
¡Olvida aquel plazo caduco y fugaz...!
Pues necesitamos, mi amor, para amarnos,
¡Una eternidad...!


© Antonio Pardal Rivas

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