LÁGRIMAS

 

 

 

 

 

 

Ya ni tan siquiera puede
con su garganta gritar
desde aquel nefasto día
en que triunfó la maldad...

¿Qué locura inenarrable
está atacando a lo humano
que va rompiendo creencias
y desuniendo las manos?

Ya no puede ni gemir
viendo llegar, impotente,
el dominio del Averno
sobre un hombre indiferente...

Sus ojos se le han secado,
y también su corazón.
El mal se los ha matado,
quitandole la razón.

¿Donde se encuentra la raya
que siempre había separado
la bondad de la maldad?
¡Ay, Lucifer, has triunfado...!

¡Tiempos infernales llegan
en que el ser humano ve
sin que lance un alarido,
como abusan de un bebé!

¡Ya no sabe protestar
contra la suma vileza!
¡No puede ya ni llorar
ante tamaña bajeza!

¿Qué será de ti, hijo mío
cuando yo no esté a tu lado?
¿Qué te depara el destino
en este mundo malvado...?

¡Horror me da barruntar
el futuro de la Tierra,
cuando impere una maldad
mucho peor que la guerra...!

Dios mío, ¿donde te escondes?
¡Ayúdanos, por piedad!
¡Que el hombre vuelva a tener
lágrimas para llorar...!

© Antonio Pardal Rivas

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