CALLA...

 

 

 

 

 

 

Doblan las campanas.
Su són plañidero se escucha en el valle.
Los pájaros callan.
La gente, llorosa, deambula en la calle...

El cielo está triste
y llora en el campo con suave llovizna.
La tierra se viste
de un inmenso luto, mustiada su brizna...

Y allá en la vereda,
desfila un cortejo, con paso cansado,
portando en silencio...
a otro que mataron, por haber hablado...

Calla y no protestes.
Trágate en silencio tu tremendo horror.
¡Que no se den cuenta,
que tú eres de fuera y sientes terror...!

¡Oculta tu miedo!
¡Quizá tú te escapes del vil asesino!
¡Dile que eres de ellos!
¡Prosigue aterrado tu amargo destino...!

Pasaron los tiempos
en que era un orgullo gritar con nobleza
que tú habías nacido
en una gran patria, llena de grandeza...

Doblan las campanas...
Su son plañidero inunda los valles...
El arroyo calla...
Todo está orquestado para que tú calles...

 

© Antonio Pardal Rivas

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