ALMA

 

 

 

 

 

 

Dulce alma, no temas...la vida es así...
Has pasado los años dichosa y feliz.
Y ahora, llega el final,
cuando el sol ya te muestra su rojo arrebol
y tú, ante lo ignoto, te encuentras muy sola.
Te toca sufrir...

Sufrir, al creer que fuiste un juguete
de una oculta mano que actuó a escondidas,
moviendo, a su antojo, los hilos ocultos
que regían tu vida.

Sufrir, sospechando que nunca sabrás
lo que pasará,
cuando finalice tu peregrinar,
y llegue la hora de la gran partida.

¿Habrá otro estadío donde guarecerte?
¿O se acabará este inmenso sueño?
Mas si el universo es, porque tú lo ves.
Cuando ya no existas, ¿Qué será de él?

Alma desgraciada, solo intuyo algo.
Esto es un gran sueño que tiene su objeto,
y cuando despiertes de este gran letargo,
varás ante ti el cuadro completo.

Y comprenderás la razón de ser
de la infinitud en que estás inmersa.
Pues si es al contrario,
y al morir el ego que el alma comporta,
muriese tambien todo el universo,
absurdo sería todo lo que ves.

Alma mía no temas al triste final.
No sientas angustia por lo inevitable.
Todo lo que es, lo es porque lo ves,
y esta infinitud no puede acabar.

No fuiste juguete de ningún arcano.
Fuiste un solo instante de la eternidad.
Y al llegar el fin de este extraño instante,
todo lo sabrás...

© Antonio Pardal Rivas

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