LA VENTANA

 

 

 

 

 

 

Desde el ángulo oscuro de mi ventana,
veo pasar a diario tu gran belleza,
que ilumina mi vida por la mañana,
y amortigua un momento tanta tristeza.

Desde el angulo oscuro de mi ventana,
aguardo con paciencia tu cruce lento
por la acera de enfrente, diosa pagana,
moviendo tus caderas, como ola al viento.

Desde el ángulo oscuro de mi ventana,
contemplo con éxtasis tus verdes ojos,
que oscurecen las luces de la mañana
y embellecen, sublimes, tus labios rojos.

Desde el angulo oscuro de mi ventana,
contemplo embelesado tu cinturita,
que mueves cadenciosa, como sin gana,
y a mí me vuelve loco, niña bonita

Quien pudiera decirte, ¡Mujer, te quiero!
y acariciar tu cuerpo con gran dulzura.
¡Quien fuera para siempre tu compañero,
borrando con tus besos esta amargura!

¡Solo yo soy culpable de tantos males!
¡Maldita sea la silla que me retiene!
¡Mientras muero de amor tras los cristales,
por mi culpa mi cuerpo, no se sostine...!

Y llegará ese día, que triste aguardo,
en el que te acompañe otro compañero.
Y allá, tras la ventana, en mi resguardo,
estoy seguro, vida, que yo... me muero...

© Antonio Pardal Rivas

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