LLEGARÁ...

 

 

 

 

 

 

Y gritarás con miedo
al ver a los humanos
luchando con fiereza
hermano contra hermano.

Tus ojos llorarán
con lágrimas de sangre,
sintiendo los zarpazos
que va impartiendo el hambre.

Y cuando, humilde, pidas
algo de amor y paz
recibirás el eco
del odio y la maldad.

¡Humanidad perdida
en sueños de avaricia,
donde tan solo impera
el odio y la codicia!

¡Habrá llegado el día
que cerca se vislumbra
donde no luzca el sol
y solo haya penumbra!

¡Habrá llegado la hora
en que la madre tierra
extirpe de un plumazo
el horror de la guerra!

Y alguien recordará,
con triste desespero
el tiempo ya pasado...
y el canto del jilguero...

Y añorará la luz
de nuestra hermosa Luna.
Cuando ya sea muy tarde...
Cuando solo haya bruma...

Y añorará el calor
de nuestro bello sol
cuando la bruma espesa
oculte su arrebol...

Recordará aquel tiempo
en que existía el amor,
cuando aún no habían muerto
el cielo, el mar, la flor...

Y llegará algún día
que ya no puedas más,
cayendo destrozado
como inmenso fanal.

Y llegará el momento
en que estalle tu pecho,
y tu alma será solo
otro vulgar desecho.

Y llegará la hora
que explotes de dolor,
gritando, desgarrado,
que te falta el amor.

Y llegará el segundo,
fugaz, como la luz,
en que, triste, desistas
de soportar tu cruz.

Y cuando tu alma se halle
bordeando la locura
y hayan borrado de ella
su proverbial ternura...

entonces, solo entonces
descubrirás el mal,
con tu ser hecho añicos
como un roto cristal...

© Antonio Pardal Rivas

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