ESTAMPA

 

 

 

 

 



Allá a lo lejos se escucha
un cante por soleares,
de un hombre que se lamenta,
contandonos sus pesares.

Y es que su yegüita torda
tié la pata lastimada
y no pué llevá a la novia
a su grupa, engalanada.

¿Y ahora que jago, Dios mío,
con lo guapa que sa puesto,
con su traje de gitana?.
¿Que solución doy a esto?.

¿Como saco yo a la feria,
lo más lindo de Sevilla?
¡Hay que tené mala pata!
¿Que le digo a mi chiquilla?

A lo mejó Manolillo,
mi amigacho el jerezano,
me presta su jaca torda...
Pa eso dice que es mi hermano...

Manolillo, Manolillo,
cucha que problema tengo,
que me quedé sin mi jaca
en el último momento,

y la Charo se me sale
de lo guapa que sa puesto,
echame una mano, macho,
echame una mano en esto.

Y Manolillo va y dice,
mira Juan, no te disguste,
que vas a llevá a la Charo
con tronío y mucho fuste.

Toma mi jaca Lucera,
te la empresto hasta las seis,
monta a la grupa a tu novia
y presume como un rey.

Y allá que trota el Juanele,
con su Charo, tan ufano
gracias a su buen amigo,
Manolillo, el jerezano.

Cantando por alegrias,
va luciendo a su chiquilla,
invitando a toas las gentes
a un chato de manzanilla.

¡Esa es la feria de abril!
¡La fetén, la de Sevilla!
¡La que está juntito al río!
¡Allí mesmito, a su orilla!

 

© Antonio Pardal Rivas

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