ARRULLOS DE AMOR

 

 

 

 

 

 


¿Acaso pretendí conscientemente
marchar por esta noche tenebrosa?
¿Fui yo quien escogió la oscura ruta
que fluye por la vía del dolor?

¿Acaso no entregué mi corazón
donando las porciones de ternura
guardadas por palomas en mi pecho
con ansias de arrullar la vida misma?

Sembrando fui caminos de ilusiones,
albores del milagro incomprensible
de paz y de armonía en lo infinito
con luces que alumbrasen lo ignorado.

El alma, que acaricia su apetencia
de verse consolada en su abandono,
enferma ha contemplado con asombro
marchitas las palomas por el viento.

No fui quién escogió la ruta errada.
Bien sabe el Hacedor que deseaba
palomas que volviesen a su nido
cargadas de pasión y de ternura.

¡Ay, hado resentido y malicioso
que hiciste que volasen por error
al antro donde moran desde siempre
la pena, la tristeza y soledad.!

¡Sangrando retornaron a mi pecho
manchadas con el rojo de una flor,
cercano ya el final de la existencia,
al lado de mi ángel protector.!

 

© Antonio Pardal Rivas

26-03-09

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