SOLEDADES

 

 

 

 

 

 

 

Simiente ayer sembrada en sus entrañas
prodigio de la dicha y el amor
cual bello gineceo de una flor
nacida sin espinas ni cizañas.

Mas pronto se cambiaron por extrañas
astillas lacerantes de dolor
que helaron ese fuego abrasador
bañando de rocío mis pestañas.

¿Por qué desde el amor y la ternura
surgieron esas frías oquedades
ocultas en perversa noche oscura?

¿Por qué tamaño error, si sus beldades
me hicieron esperar la hermosa albura
de frutos que endulzasen soledades?



© Antonio Pardal Rivas

9-06-08

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