ETERNIDAD

 

 

 

 

 

 

 

Es otra dimensión incomprensible.
El antes y el después no existe en ella.
No alberga la maldad. Tampoco estrella
que alumbre su verdad inasequible.

Es puro desamparo irresoluto
que no cabe en la mente del humano
y envuelto en la negrura de un arcano
esconde la razón de su atributo.

¿El Hombre tiene acaso trascendencia
al piélago de vida sempiterno...?
¿O acaso la medida de lo eterno
es fiel apreciación de su conciencia...?

¡Minúsculo infusorio que pretende
llegar a comprender lo inconcebible,
creyendo en su soberbia que es factible
lograr desentrañar lo que no entiende!

Se enfrenta en su existencia con la nada
creyendo ser el rey de lo creado
y olvida que jamás le fue entregado
llegar a conocer su encrucijada...

El antes y el después es un criterio
que puede que tan solo sea quimera
y sirva de falaz enredadera
que oculte la verdad del gran misterio.

Lo eterno es un instante sin albor.
También es un momento sin ocaso.
Lo eterno es infinito y dulce vaso
colmado en su interior sólo de Amor.


© Antonio Pardal Rivas

27-12-07

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