LA MÚSICA DEL CIELO

 

 

 

 

 

 

 

ALEJANDRINO, con rima en los 28 hemistiquios

Yo tengo el privilegio de escuchar en mi mente
la inmensa sinfonía que toca el universo.
Cargada de armonía nacida en lo diverso,
en este sortilegio descanso dulcemente.

Envuelto en el arpegio de tal belleza ingente,
grandiosa alegoría en que me encuentro inmerso,
gozo de la alegría del más sublime verso
que ensalza el florilegio de un Dios Omnipotente.

Humilde le agradezco ese don tan inmenso
que me entregó cual palma de amor y de consuelo,
pues sé que no merezco tan perfumado incienso.

Don que transmite calma y me eleva en un vuelo,
sintiendo que perezco, minúsculo e indefenso,
mientras oigo en el alma la música del cielo.

 

© Antonio Pardal Rivas

19-11-07

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