CALÉNDULAS

 

 

 

 

 

 

 

Mis sienes son caléndulas de plata
cubiertas por tamiz de blanca nieve
que oculta sus heridas. Mas en breve
serán grises cenizas de fogata.

Ha poco fueron notas de cantata,
tañer de dulce amor, bajorrelieve
tallado en una vida que, tan leve,
cayó como una inmensa catarata.

Pasado ya fue el tiempo turbulento
cuando Eros tronaba en sus latidos
con fuerza de un feraz alumbramiento.

Hoy quedan en mis sienes los quejidos
que evocan en mi mente aquel portento
de amores y zalemas ya perdidos.

 

© Antonio Pardal Rivas

24-11-07

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