EL LUCERO

 

 

 

 

 

 

 


Me gustaría escapar a un lucero
junto contigo tan solo, mi vida,
y descansar en pradera escondida
lleno de paz, con tu amor placentero.

Y repetirte mil veces: te quiero,
solos los dos, en pasión derretida
que mantuviese por siempre encendida
la luminaria de un fiel candelero.

¡Es que tan solo a ti quiero a mi lado!
¡Es que no siento atracción ya por nada
y aquí me siento morir acabado!

¡Vente conmigo, mi luz adorada!
¡Vente conmigo al lucero anhelado
para vivir una eterna alborada!



© Antonio Pardal Rivas

24-10-07

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