EL DESENGAÑO

 

 

 

 

 

 

 


Es una trabazón de amor y llanto.
Eterno rebuscar de un Dios humano,
ofreciendo el calor de una ancha mano
anclada en el dolor del desencanto.

Es cubrir la tristeza con un manto,
pudendo de mostrar ante el hermano
la pena que te embarga cuando, anciano,
contemplas la maldad sintiendo espanto.

Es sufrir la aflicción del caminante
destrozado en su frágil andadura
por esta vida loca y delirante.

Es el alma colmada de amargura,
al no haber encontrado aquel diamante
que engarce la amistad con la ternura.



© Antonio Pardal Rivas
5-10-07

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