CORAZÓN

 

 

 

 

 

 

 

 

Querido corazón, ya sé que estás cansado.
Ya llevas muchos años latiéndome en el pecho
y alguna vez llegaste a sentirte maltrecho,
bajando perezoso tu ritmo acompasado.

Sé que sufriste mucho en un tiempo pasado
cuando sentimos juntos tristezas y despecho,
al cruzar vacilantes aquel camino estrecho
que llegó algunas veces a dejarte parado.

Pero a pesar de todo, te ruego encarecido
que prosigas latiendo con tu mermado aliento
tan sólo un poco más del tiempo establecido.

Quisiera ver al hijo que aún lucha contra el viento
levantando sus alas en vuelo enardecido.
Por favor te lo pido: dame ese aplazamiento.

© Antonio Pardal Rivas

16-08-07

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