LÁGRIMAS DE MUJER

 

 

 

 

 

 

 

 

Me gustan de sus ojos la mirada.
El beso que en su boca sabe a miel.
Me embruja la tersura de su piel
y el blondo de su pelo en la almohada.

Me agrada la pasión inusitada
que muestra al abrazarme. Su joyel
es digno relicario de un vergel
que guarda su belleza delicada.

Mas no puedo aguantar en forma alguna
-y sangro como en corte de cuchilla-
el ver serpentear bajo la luna

su rostro de mujer buena y sencilla
surcado por reguera inoportuna
de lágrimas bañando su mejilla.

© Antonio Pardal Rivas

17-07-07

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