MUJER

 

 

 

 

 

 

 


Mujer de los ojos negros
que ocultas tu bello rostro
tras tul de un leve pañuelo,
radiantes cual sol de agosto.

Mujer de suaves cabellos
relucientes como el oro,
que escondes tambien tu pelo
como un fulgente tesoro.

Con ternura te agradezco
de lo que me dices, todo,
pues al leerte comprendo
que no escribo en saco roto.

Lo que dices es tan tierno
y me produce tal gozo
que me parece que el cielo
se esconde trás tu rebozo.

Ya recogí de tus dedos
la rosa de color rojo
que simboliza tu aprecio
que es para mí tan valioso.

La estreché junto a mi pecho
y la besé con arrobo
sintiendo un sublime anhelo
y un inmarcesible antojo:

conocer tu rostro entero,
tocar tu pelo sedoso,
y acariciarte muy quedo
tu cuerpo dulce y hermoso.

© Antonio Pardal Rivas

11-06-07

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