SILENCIO

 

 

 

 

 

 

 

Se van marchando todos, poco a poco.
Se evaden lentamente de mi vida.
Quimérica la luz de la salida,
el ansia de gozar ya nunca invoco.

No brillan los sentidos ya tampoco,
augurio de la próxima partida
en torno a la recóndita guarida
do nadie es semejante al que ahora evoco.

¡Silencio que me invade y me tortura
carente de ilusión y de algazara,
envuelto en el negror de noche oscura!

¡Tristeza que ya solo me depara
tormento, oscuridad, temor, locura...
cubierta por el manto de la escara...!



© Antonio Pardal Rivas

15-05-07

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