POETA

 

 

 

 

 

 

 

 

Avanza solitario sobre esta tierra dura
con andar fatigoso, reposado y cansino,
un hombre que no puede descubrir el camino
que lo lleve al final de su bella andadura.

Parece que allá lejos divisa la blancura
de un resplandor que brilla con halo diamantino.
Mas solo es ilusión que engaña a su destino
de caminar sin pausa. Y llora de amargura.

Y con la angustia a cuestas por no encontrar su meta
prosigue caminando, llagado de dolor,
por un sendero abrupto, con la fe del asceta.

¡Pobre ser que no acaba su andar agotador!
¡Qué tristeza me causa este humilde poeta
que busca y nunca encuentra al tan ansiado amor!




© Antonio Pardal Rivas

11-04-07

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