SIERRA DE ARACENA

 

 

 

 

 

 

 

 

Tus verdes dehesas ancestrales
pobladas por porcinos placenteros
son hitos de mi vida tan señeros
que avivan mis tristezas y mis males.

Recuerdo mis paseos otoñales,
alegre, recorríendo los senderos,
ungido por los soles postrimeros
fulgentes en los viejos arvejales.

¿Do fueron a parar aquellos años
dichosos, en que en pos de la colmena
perdíame en tus mares de castaños?

Te añoro, mi sierra de Aracena,
con Grutas de perfiles tan extraños,
que lejos de su luz muero de pena.



© Antonio Pardal Rivas

10-04-07

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