DESPEDIDA

 

 

 

 

 

La edad mi decadencia ya me anuncia
y al fin del dulce numen me condena,
pues pulso un arpa huera que no suena,
presagio de un final y una renuncia.

Es nítido el silencio que denuncia
el rápido acabar bañado en pena
de aquella inspiración dulce y serena
del viejo corazón que se pronuncia.

Llegado es el momento de marcharme
pues no alcanzo a plasmar ya la belleza
y no quiero engañaros ni engañarme.

Me expreso ya con gélida torpeza.
No siento ni el deseo de quejarme,
pues solo me motiva la tristeza.



© Antonio Pardal Rivas

26-03-07

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