SINRAZÓN

 

 

 

 

 

La sinrazón de la vida me mata
cuando compruebo la triste locura
del ser humano que, huero, tortura
a sus hermanos de forma insensata.

Y nunca acaba la cruel cabalgata
de esta terrible y malsana conjura
de la maldad que, sin fe ni cordura,
al inocente la paz arrebata.

¡Quiero llorar, y no puedo, de espanto!
¡Quiero rogar al gran Dios infinito
que se humedezcan mis ojos de llanto!

¡Quiero estar ciego y no ver lo inaudito
de tan inmenso y horrendo quebranto
que me provoca este mundo maldito!.

 

© Antonio Pardal Rivas

24-03-07

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