AÑORANZAS NAVIDEÑAS


 

 

 

 

 

 

Navidades que nos traen añoranzas de la infancia,
Navidades que nos hacen recordar a nuestra madre,
Nochebuenas donde solo nos sobraba, en abundancia,
la presencia, la ternura y el amor de nuestros padres.

Días fríos en que todos, al calor de un buen brasero,
compensábamos la falta de los dulces que hoy dejamos
entonando villancos al compas de los panderos,
muy unida la familia, muy unidos los hermanos.

Hoy estimo que eran tiempos más dichosos,
y recuerdo con nostalgia sus sencillos Nacimientos
con figuras modeladas por los niños, afanosos,
con la arcilla que, traviesos, recogían de un barrero.

Careciamos de luces tan brillantes en las calles,
mantecados y dulzainas se pegaban en la boca,
las bebidas exquisitas no probaban nuestros padres,
y vestíamos camisas recosidas, de tan rotas.

Pero nunca perderemos ese tan dulce recuerdo
de la bella melodía de un coro campanillero
escuchándose, a lo lejos, por las calles de aquel pueblo
entonando villancicos que jamás olvidaremos.

Tierna infancia, ya lejana, que llevamos en la mente,
a pesar de sus penurias y su falta de dinero.
Navidades de un pasado que se nos hace presente
cada vez que disfrutamos del sonido de un pandero.

Hoy las luces por las calles iluminan ilusiones,
y en las mesas nunca faltan los manjares exquisitos,
caldeamos nuestras casas con buenas calefacciones,
y en las teles escuchamos los mas bellos villancicos.

¡Pero aquellos tiempos dulces de la infancia tan querida,
celebrando humildemente la llegada del mas Pobre,
no podremos olvidarlos mientras sigamos con vida,
por mucho que ahora tengamos..., y por mucho que nos sobre...!



© Antonio Pardal Rivas

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