MADRIGAL

 

 

 

 

 

 

Tu talle cimbreante de sirena
caireles y alamares embellecen
y finas pedrerías resplandecen
orlando tu atractiva piel morena.

Tus senos, con albura sarracena,
alcuzas son que al verlas estremecen,
mirando ese candor con que se mecen
velado en el tamiz de tu melena.

Tu cuerpo tiene aroma a tierna alheña
oculta entre los vastos robledales
que pueblan nuestra Al-Andalus sureña.

Tus ojos son luceros celestiales
que abrasan más que el fuego de la leña
e inspiran, cuando miran, madrigales.


© Antonio Pardal Rivas

09-02-07

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