PALOMA

 

 

 

 

 

I

¡Ay, blanca paloma mía!
¡Te fuiste del palomar!
¡Cuantas cosas yo daría,
para volverte a abrazar!

Cuando recuerdo aquel tiempo
en que nos quisimos tanto
me surge un triste lamento
al rememorar tu encanto.

Vuelve conmigo paloma,
no lo pienses más, mi amor,
¡Que añoro tanto tu aroma,
que ya me mata el dolor!

Vuela a tu casa otra vez
cruzando tierras y cielo
que aguardandote estaré,
esperando tu consuelo...

¡He sufrido tanta pena
a lo largo de tu ausencia,
que ya no existe un minuto
que no añore tu presencia!

Vuelve ya paloma mía...
vuelve ya a tu palomar...
vuelve a darme tu alegría...
vuelve a darme tu cantar...

vuelve a borrar mi tristeza...
vuelve a darme tu calor...
vuelve a traer tu belleza...
vuelve a curar mi dolor...


I I

Volviste, paloma blanca.
Volviste a tu palomar.
Pero ya no eres la misma
que un día quiso volar.

Cruzaste altas montañas,
volaste sobre la mar,
y ahora sienten tus entrañas
solo ganas de llorar.

Ya no eres la que fuiste,
ya has dejado de cantar,
te veo siempre sola y triste,
ya te asfixia el palomar.

Solo te ruego una cosa:
intentalo una vez mas,
no me prives de la hermosa
belleza de tu cantar.

Haz otra prueba, paloma.
Haz una sola, no más...

Si tú te vas...
volverá mi noche oscura.

Si tú te vas...
me faltará la cordura,

Si tú te vas...
no cantaré mi ternura.

Si tú te vas...
me embargará la amargura.

No huyas, paloma buena,
que si aquí me dejas solo,
¿A quien cantaré mi pena...?

 

© Antonio Pardal Rivas

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