RETORNO. En gaita gallega

 

 

 

 

 

Y cuando, dulce, hayas vuelto al hogar
te besaré en tu rincón preferido,
sin que me escuches siquiera un gemido.
Y volverá mi garganta a cantar.

Comenzaré nuevamente a abonar
el campo yermo dejado en olvido,
y ese jardín por los dos tan querido,
empezaré otra vez a cuidar.

¡No volverás ya jamás a marcharte
por los caminos y sendas torcidas
para buscar horizontes lejanos,

pues estaré junto a tí para amarte
con las caricias que huyeron, perdidas,
que encontrarás nuevamente en mis manos!

© Antonio Pardal Rivas

23-noviembre-2006

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