¿POR QUÉ?

 

 

 

 



La llevo grabada en mi mente:
Su cara agarena,
su piel de azucena.

No puedo olvidar su mirada silente,
con esos ojazos enormes, tan tristes,
que están preguntando
¿Qué me está pasando?
¿Por qué me lo hiciste?
Yo sólo cogía del campo unas flores,
tan sólo jugaba con las mariposas
y estaba formando un ramo de rosas.

Y en sus diez añitos de pura inocencia,
pregunta en silencio:
Mamita:
¿Por qué me quitaron mis manos?

Y alguien le responde:
Que en las guerras que hacen los mayores
se hace necesario quitar a los niños
sus pies y sus manos.
Mas no te preocupes, muñequita buena,
que aquél que de cuajo te arrancó las manos
con bombas, cañones, pólvora y metralla,
según dice,
vino como hermano
a salvar tu patria de un triste canalla.

Y ella, en su congoja,
pregunta a su madre:
¿Cuándo volveré al campo,
a coger más flores?
¿Cuándo jugaré otra vez
con las mariposas,
mientras formo otro lindo ramito de rosas?

La llevo grabada en mis ojos:
Su cara agarena,
su piel de azucena.
¡No puedo olvidar su mirada silente!

¡¡Y no puedo arrancar el dolor de mi mente!!



© Antonio Pardal Rivas

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