LUJURIA

 

 

 

 

 

Lujuria en la carne, lujuria en la mente,
que quema, que invade los cuerpos ajados
de seres que cruzan la vida alienados
al ver a este mundo caduco y demente.

Lujuria que ataca, oculta y paciente,
al alma de muchos con pasos larvados,
sean pobres o ricos, solteros, casados.
Lujuria que abusa del ser inocente.

¡Gozad del placer del dios que ahora impera!.
¡Alzad vuestras copas!, ¡Brindad por el sexo
que manda en el mundo cual gran concertista!.

Él marca las pautas en esta quimera,
mostrando atrayentes las claves del nexo
que ofrenda el humano a un dios hedonista
.

© Antonio Pardal Rivas

16-noviembre-2006

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