DIME, DIOS...

 

 

 

 

 

Dime, Dios, te pregunto con tristeza:
¿Por qué inerme dejaste al ser humano?
¿Por qué causa no cubres con tu mano
al que sufre en el mundo la pobreza?

¿De que modo nos muestras tu grandeza
pues tampoco proteges al anciano
que en tí busca la ayuda que su hermano
le niega con insania y aspereza?

Dime, Dios, ¿por qué dejas que la infancia
sufra tanto, por falta de cariño,
en un mundo en que impera la maldad?

¡No nos niegues tu Amor y la fragancia
que despide la risa de ese niño
que confía en tu gran benignidad.

 

© Antonio Pardal Rivas

7-noviembre-2006

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