ABANDONO

 

 

 

 

 

En el triste recuerdo de tu amor olvidado
oculto la nostalgia de aquel lejano ayer,
cuando aún me querías y sentias el placer
de entregarme en el lecho tu cuerpo tan amado.

Al sufrir la amargura del pobre abandonado
mis ojos con la mente hoy te vuelven a ver,
sintiendo la congoja de un negro anochecer
al comprobar, inerte, que no me has perdonado.

¿Tan grave fue el pecado que cometí un mal día
cuando, triste de mí, a otra mujer le dije,
por contentarla sólo, que la encontraba hermosa?

No concibo entender que me aborrecería,
como hace algunos años con tristeza predije,
la que ha roto mi vida por tan liviana cosa...

 

© Antonio Pardal Rivas

Octubre.2006


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