AMANECER

 

 

 

 

 

En este dulce prado estoy sedente
aguardando que nazca un nuevo día,
para gozar de amor y compañía,
envuelto por el sol resplandeciente.

Ya veo nacer los rayos por oriente
inmolada, en su luz, la noche fría,
encendidos los campos de alegría,
despertando a la vida lo durmiente.

A ti, mi Sol, elevo la mirada
contemplando tu albor tornasolado,
que ilumina la cara de mi amada,

y canto en el rocoso acantilado
la dicha
que me causa tu alborada,
al saber que vendrá pronto a mi lado.

© Antonio Pardal Rivas

Octubre-2006

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