REPROCHE

 

 

 

 

 

Sollozo en lo más íntimo de mi alma
mirando como alguien prostituye
la bondad, el amor y la esperanza,
que en sus tristes epístolas destruye.

Y clamo a la bondad del Dios inmenso,
preguntándo el por qué de esta malicia,
pues lágrimas derramo cuando pienso
como impera en el mundo la injusticia.

¿Como fuiste capáz de decir eso?
¿No debiste tener tu boca prieta
sellada y aherrojada en mil candados?.

¿Como osaste incurrir en tal exceso?
¿No pudiste tener tu mano quieta
enterrando los hechos ya olvidados?

© Antonio Pardal Rivas

Julio, 2006

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