OZÚ, QUE CALÓ

 

 

 

 

 

¡Maresita de mi arma, que caló jase!
Me voy al patio un rato, bajo la vela
a vé si allí, a la sombra, cojo resuello,
que en la calle parece que hace candela.

Viá descansá un poquito en la mesedora,
con el búcaro al lao, de agua fresquita,
y el abanico viejo de tia Isidora,
a vé si estos sudores va y se me quitan.

Y pa colmo de males, l'Ayuntamiento,
con esto la sequía nos corta el agua
y vamos a diñarla todos sedientos,
que tamos tos metíos en una fragua.

¡Ay, omaíta mía, qué caló jase!
¡Y el río Genil mas seco cunasparteña!
¿Ande meto mi cuerpo pa refrescarlo?
Si la alberca esta llena, ¡pero de leña!

Arrimame el botijo, que dé un buchito,
ante que se vapore lagua que tiene,
que por dentro me encuentro mas que sequito
aunque el suó por fuera me va y me viene.

¿Que dice ese parato de la paré?
¿Po no apunta la buja pa los cincuenta?
¡Esto ya no lo aguanta ni el tío Manué,
que estuvo en el Sahara en el año treinta!

¡Ahora mesmito saco la fragoneta,
y le dejo la perra a nuestro vecino!
¡Mare, saca a toa bulla nuestra maleta,
que nos vamos zumbando a Torremolino!

 

© Antonio Pardal Rivas

Julio, 2006

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