ESPEJISMO

 

 

 

 

 

 

 

Aquí en mi rinconcito,
aguardo la llegada
del día que mis hados me tienen destinado
para volver, sin miedo,
a integrarme en la nada.

No siento odios ni penas,
ni tampoco alegrías.
Espero indiferente, con fatalismo inane
la llegada del turno que me ha sido asignado,
cuando se acerca el día...

Carezco de temores.
No sufro de tristezas.
Tan sólo algunas veces, al recordar mi vida,
pienso en los viejos tiempos
y añoro su belleza.

Mas pronto me repongo
de esas debilidades
y borro de mi mente los hechos superados.
Los días que se fueron, casi sin darme cuenta,
y poco me dejaron.

Aguardo en mi rincón,
con supremo estoicismo,
sin que me falte nada, ni tampoco me sobre,
sin pensar en lo bueno, ni recordar lo malo,
el fin del espejismo...

Y cuando llegue la hora
de cruzar el umbral
de la puerta ignorada,
lo haré tranquilamente...
Cogido de la mano que tierna y dulcemente
me ofrecerá mi amada...


© Antonio Pardal Rivas

Marzo, 2006

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