CÁNTAME

 

 

 

 

 

 

 

Cántame vida mía.
Cántame mi tesoro.
Con tu cálida voz.
Con tu dulce ternura.
Cuéntale a todo el mundo
lo que yo a ti te quiero.

Mientras yo siga vivo
te querré más que a nada.
Con locura de amor.
Con pasión y alegría.
Y segundo a segundo,
te amaré cada día.

Y al llegar el monento
en que tenga que irme
al lugar de los sueños,
gritará mi garganta,
desde allá, desde lejos,
sin que puedas oirme,
¡Que te quiero y te quiero!

Con amor infinito.
Sin principio ni fin.
Como un fuego que, ardiente,
no se apague jamás...
Que aunque pasen mil años,
y aunque pasen mil vidas,
donde se halle mi alma
te amará sin medida.

Cántame vida mía,
Cántame tus anhelos,
que al oir tus canciones
me parece que estoy
al ladito de Dios,
allá arriba, en el cielo...

© Antonio Pardal Rivas

Marzo, 2006

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