ASTURIANA

 

 

 

 

 

¡Sombras de un pasado muy remoto...!
¡Luz de primaveras añoradas...!
¡Cantos que recuerdan alboradas,
de un tiempo superado, casi ignoto...!

¡Dulces recuerdos de la juventud!
¡Ojos de miel que al mirar me decían,
todo el amor que tu alma sentía,
tras tu carita llena de virtud!.

Era tu cutis de puro marfil,
tu boca era cual roja amapola,
tenía tu faz una bella aureola,
y hablabas dulce, como un querubín.

¿Donde estarás, mi entrañable Luísa...?
¿Donde estarás, mi pequeña asturiana?
¡Cuanto daría por unir nuestras canas,
volviendo a oír el cristal de tu risa...!

Estoy seguro que allá donde estés,
tú sentirás la misma añoranza,
y guardarás la dulce esperanza
de verme otra vez.

Mas si en esta vida no nos encontramos,
presiento, que arriba en el cielo
tendremos el bello consuelo
de volverlo a hacer....

© Antonio Pardal Rivas

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