HEDONISMO

 

 

 

 

 

 

 

¿Amar?
¿Hacer el amor?
¿Que es eso?
¿Será acaso hacer el sexo?
¿Puede el hombre amar sin sexo?
¿O por el contrario debe,
libremente copular
sin saber lo que es amar?.

Hay quien dice que lo bueno
es, sintiendo un gran amor,
copular sin desenfreno.

Otros, sin embargo afirman
que el amor es pasajero,
pero el sexo es perdurable,
y a quien no siente el primero,
hacer sexo sin recato
no es actitud censurable.

La cuestión es peliaguda,
ya que hasta una religión
te obliga muy diligente
a copular solamente,
con quien te haya bendecido.
Lo sigas amando o no...
Para siempre, eternamente...

Y eso, en mi humilde opinión
es una cosa incongruente,
pues si ya no siento amor,
¿Como puedo hacerlo yo?

Mas lo peor del asunto
es saber de todo punto
que lo que ayer fue indecente
hoy es bueno y respetable
para el común de la gente.
Pues en esta gran batalla
todo el mundo mira y calla.

Se altera el significado
de palabras que ya tienen
miles de años de existencia,
y se deja arrinconado
el idioma y la conciencia.

Durante millones de años
el matrimoio había sido
la unión basada en amor,
de la mujer y el marido.

Mas esto ya no es así,
y vemos con gran sorpresa
que también puede existir
con la unión de "esa" con "esa".
O de "este" con "aquel".
Pues los votos han servido
para alterar el troquel
de lo que siempre había sido.

Y aunque Platón ya decía
que hay normas que encima están
del voto de los humanos,
al muy pillo y haragán,
cuando miraba a un efebo
se le escapaban las manos.

Ya el que manda es el dios voto,
que cada instante desglosa
la bondad de la maldad...
Y lo que un día es horrible,
un simple voto lo llena
de hermosura sin igual...

La conclusión a que llego
con esta historia, al final,
es dar placer a mi ego,
pues el dios voto ha matado
a la molesta moral...


© Antonio Pardal Rivas

Octubre de 2005

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