LA FLOR

 

 

 

 

 

 

Columnas cancerberas del escondido sitio,
que guarda ocultamente la misteriosa fosa,
rodeada de trigales suaves como la seda,
y en el fondo, una rosa.

¡Guardad celosamente el rio que se oculta
en la oquedad profunda de la sima escondida,
donde habita la flor más bella de la tierra!
¡La que nos da la vida!

Llave que dulcemente, cuando abres la compuerta
del bello y cristalino manantial que proteges,
aguardas, impaciente, anhelante y gozosa,
que penetre el esqueje.

Permanece cerrada, guardiana de la vida,
hasta el momento mismo en que llegue, amoroso,
el dueño del trigal, el esqueje, y la fosa,
a fecundar la rosa...

Y cuando te lo pida aquel a quién donaste
la ternura infinita de ese tu gran amor,
no dudes en abrirte cual pétalo hechicero,
y ofrécele la flor...

© Antonio Pardal Rivas

Septiembre de 2005

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