HACIA

Hacia el quebranto dirijo estás letras pecaminosas.
Hacia el perdido camino se cansa el ignorante.
Hacia el juez que dicta falsa sentencia
muerde el anzuelo de un dinero sangrante.

Hacia el retorno extremo muere la ambrosía.
Hacia la muerte va, y se atasca la voz del reclamo.
Hacia el abismo va el veneno que en su garganta cayera
exuberante, moviéndose en su vertedero agonizado.

Hacia el hueco se vislumbra y escondida va la callada ignorancia.
Hacia la sabiduría camina el caminante de día.
Hacia el desequilibrio se perfila la inmunidad del tiempo
y en él se esconde, la sabia de su rebeldía.

Hacia lo invisible se va los derroteros desordenados.
Hacia el abismo va el juicio, que dejó de ser juicio justo de todos.
Hacia el templo se encamina y se derrumba el misticismo
que desamparado, trama la muerte a su modo.

Hacia el lugar del sendero enmudece la sombra.
Hacia el cementerio van las pisadas envueltas en miseria.
Hacia el eterno campo sagrado se muere la vergüenza;
se humilla y desgarra cuando cesa la indecencia.

Marisa Prunera -Llum-
6 de abril de 2008

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